Testimonio

4 Mar 2015
Misericordia para sanar las heridas del aborto
Por Carme Munté / Samuel Gutiérrez
Barcelona
 
Como enfermera en la maternidad de un hospital público de Cataluña. A sus 24 años, era la alegría de aquel centro, jovial y dicharachera, encantada con su profesión, que por aquellos tiempos todavía no contaba con los avances actuales. Escuchábamos a los bebés con "trompetas"... -explica- Era el momento de descubrir la vida y yo descubrí muchísimas. Era muy feliz ejerciendo mi profesión. En aquellos tiempos participé en unos 2.000 nacimientos." 
 
La alegría de A.D. se transformó en profunda tristeza una fría mañana del mes de enero. El director del centro le pidió que le preparara el quirófano, pero no el instrumental. Ella obedeció sin hacerse más preguntas... Al rato se asomó al quirófano para ver si necesitaba algo y lo que contempló le horrorizó: "Una mujer en la mesa de partos, cubierta totalmente con tallas verdes, el médico revestido y nadie más... Vi el quirófano y el gesto del médico reventando la cabeza de un bebé, que, por lo que sé ahora, pesaría quilo y medio. Vi moverse el bracito de la criatura, los pies... y sigo viéndolo todavía con una gran angustia y dolor." 
 
Pese al shock que provocó aquella experiencia en la joven enfermera y al cambio sustancial en su estado de ánimo, A.D. tuvo bloqueados estos recuerdos. Cada vez, sin embargo, que salía el tema del aborto, entraba en crisis y no podía evitar las lágrimas y la ansiedad. Como compensación, aunque esto lo ha sabido más tarde, se volcó por completo en su trabajo. Su afán era salvar bebés: "Una vida dedicada a la vida." Pero nunca volvió a ser la misma. 
 
Una vida dedicada a la vida
Ley del aborto Más de 30 años después de acontecidos los hechos, durante el debate público sobre la ley del aborto del gobierno socialista, aprobada en 2010, despertó de nuevo con gran virulencia en A.D. el recuerdo, no borrado, de la experiencia vivida. "Era un tema que tenía bloqueado, cerrado a cal y canto, hasta que el debate de la ley Aído provocó que se removiera todo de nuevo -constata con lágrimas en los ojos-. Se me desencadenó una situación psicológica insoportable..." Durante aquellos años, movida por el deseo de ayudar a las madres embarazadas, había entrado en contacto puntual con Pro-Vida. 
 
En 2009 participó en Zaragoza en uno de sus congresos nacionales (1) y expuso por primera vez en público lo que le había pasado. Algunos de los participantes en el congreso hablaron con ella. Le dijeron que tenía todos los síntomas de un síndrome postaborto y le animaron a buscar ayuda psicológica. El médico de cabecera la derivó a una psiquiatra que no la creyó... Casi la tomó por mentirosa, aunque le ofreció medicación para calmar la ansiedad. A.D. no aceptó y fue derivada a una psicóloga, también de la Seguridad Social, que le ayudó mucho, pero hasta un cierto límite: "Llegó un punto en que, para acabar la terapia, querían que cambiara la percepción y que no viera aquello como algo malo..." 
 
Precisamente, uno de los grandes dramas hoy es que los problemas de las personas que sufren las consecuencias del aborto no son reconocidos como tales y eso impide curar sus heridas. "Total, sólo eran cuatro células", dirán muchos. Lo que no saben es que una experiencia así marca para toda la vida. Las madres llevan a sus hijos en el corazón y quieren saber dónde están... Las consecuencias, además, no sólo les alcanzan a ellas sino a todas las personas que, de un modo u otro, han estado alrededor del aborto. Tras años de angustia solapada y pese a no haber llegado hasta el final en la terapia, el paso por la psicóloga dejó a A.D. más tranquila. Podía hablar del tema y la angustia había menguado. Quedaba, sin embargo, pendiente la sanación completa.
 
Proyecto Raquel de Barcelona 
La ayuda la encontró hace pocos meses en el Proyecto Raquel de Barcelona, una iniciativa de carácter diocesano que ofrece orientación y ayuda a las personas que sufren las consecuencias del aborto: "Allí empecé a tener presente a aquella mujer del quirófano, que no sé quién es y a la que nunca he culpabilizado, pues siempre la he considerado una víctima, y también al médico, al que nunca había podido perdonar..." A.D. inició un proceso de sanación personal que ha acabado dándole una paz que ni sospechaba: "Sigo llorando, pero lo hago con paz." Tomar conciencia del perdón y la misericordia de Dios le ha ayudado a curar las heridas de una experiencia en la que no participó directamente, pero que le dejó graves secuelas. "He ido mejorando poco a poco -acaba diciendo- y ahora me estoy capacitando para ayudar también a otras personas en circunstancias parecidas. Estoy aprendiendo cómo acercarme y consolar... Soy consciente del dolor, del sufrimiento, de la impotencia, de las consecuencias del aborto, porque lo he vivido. Sé lo que están pasando, pero al mismo tiempo soy un buen testimonio de que esa herida puede ser sanada." 
Notas
(1) IV Congreso Internacional por la Vida donde estuvo nuestra querida Magaly Llaguno y fue distiguida con el premio Humanidad   
31 Ene 2015
Hablas con alguien que ha matado a muchos

Dr. John Bruchalski (Washington DC)

El Doctor Bruchalski empezó a practicar abortos en cuanto terminó la carrera de Medicina. Estaba convencido de que así ayudaría a las personas. Pero comprobó que no era cierto.
 
“Crecían las infecciones, las depresiones, las familias rotas… Me pregunté qué fallaba, por qué el medicamento más recetado en el mundo son los antidepresivos.”
 
Dos experiencias místicas seguidas, por sorpresa, le pusieron frente a una mujer que se presentó como la Madre de todos los hombres: “¿Por qué estás hiriéndome, John?”
 
“Dejé de practicar abortos inmediatamente y comencé a trabajar para personas sin recursos. Trato de ayudarles a ser más sanos, más felices y más santos, respetando la dignidad del ser humano.”
 
Leído en Rosas para al Gospa Original en Maryslandmovie
 
Dr. John Bruchalski (Washington DC)
31 Ago 2014

“Perdoné a la persona que me violó. Se puede. He estado toda la vida luchando por tratar de perdonarme a mí misma… No tenemos derecho a privar, a quitar la vida a un ser inocente…. Yo lo digo ahora: esto me entristece, pero no estoy deprimida. Yo soy feliz. Yo tengo el gozo del Señor en mi corazón”

 (Camino católico) Gloria Castro fue violada por un familiar a los 12 años. Quedó embarazada y fue obligada a abortar por sus padres. Hoy, más de 40 años después, cuenta su testimonio y reconoce que el trauma del abuso puede ser superado pero el del “aborto marca toda la vida”.

10 Jun 2014

Es más fácil aceptar la voluntad de Dios que aceptar tu propio crimen...

 
Desde un principio supe de alguna manera que en Dios  era mi única esperanza pero cómo podía volver a Él después de lo que había hecho Dios es maravilloso y puso en mi camino un sacerdote que me recordó el Dios misericordioso de que yo me había alejado y me había olvidado[...]
6 Mayo 2014

Claire Culwell se salvó por muy poco de ser una víctima más de un médico abortista que, además de quitar miles de vidas, ha sido acusado, entre otros cargos, de negligencia y abusos sexuales Al descubrirlo, le ha escrito una carta conmovedora en la que le muestra su perdón y le anima a dejar el negocio del aborto.

claire CulwellEl historial del abortista Nareshkumar Patel es estremecedor. En años que lleva practicando abortos en Oklahoma, ha tenido que hacer frente a medidas disciplinarias por la complicación de un aborto, y por no mantener un registro de los medicamentos peligrosos que recetaba. Ha salido indemne de tres acusaciones por abusar sexualmente de pacientes, y también por varios casos de negligencia médica. Una empleada suya pidió una orden de alejamiento por el acoso al que fue sometida. El médico también ha reconocido que una vez intentó quemar 60 bebés abortados en un descampado.

A pesar de todo esto, sus ingresos anuales superan el millón de euros, y su patrimonio es de 20 millones. Todos estos datos han vuelto a salir a la luz a raíz de la investigación a la que está siendo sometido por tirar a un contenedor de basura instrumental ensangrentado y documentos confidenciales de pacientes y del personal. Estas noticias sobre el doctor Patel han servido para que una activista provida, Claire Culwell, descubriera que este abortista es el responsable del aborto al que ella sobrevivió, y en el que murió su hermano mellizo. Como consecuencia de este aborto, Claire nació prematura y con varias complicaciones médicas que todavía le afectan hoy. Fue adoptada por una familia, y hace tres años encontró a su madre biológica y descubrió su historia.

Ahora, al descubrir al médico responsable, ha decidido escribirle una carta. Pero lo más sorprendente de esta historia es el mensaje de esta carta: después de compartir su historia y cómo el aborto que sufrió le ha afectado a ella y a las personas de su entorno, ofrece al médico que estuvo a punto de matarla su perdón y sus oraciones y ayuda para que sea capaz de dejar la industria del aborto. No son palabras vacías, ya que Claire trabaja en And then there were none , la asociación de Abby Johnson  para ayudar a abortistas a dejar su ‘trabajo’. Ofrecemos a continuación la traducción de la carta, que Johnson ha publicado en su blog.

 

Carta de Claire

Querido Dr. Patel:

Le escribo con el corazón afligido. Le descubierto hace poco en las noticias las violaciones que ha cometido su clínica abortista. Y he enterado de que tengo una conexión más cercana con usted de lo que pensaba.

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