Testimonios

11 Sep 2013
Muchos hombres son responsables directos del aborto -ante el silencio feminista-, por no querer hacerse cargo de sus responsabilidades e inducir a la madre a matar al hijo común. Otros -como el caso que vimos recientemente- se ven impotentes cuando querrían tenerlos, pero la ley no les concede ningún derecho si la decisión de la mujer se inclina por la supresión del embarazo.
Una historia de sufrimiento
 
El caso que recoge la bloguera católica Rebecca Frech parece responder a una tercera tipología: cuando el aborto se produce por consentimiento común de la pareja. Y también en este caso los efectos sobre la conciencia son devastadores.
 
Rebecca estaba hablando con un "viejo y querido amigo" sobre la pérdida de su hija Bernadette, cuando ese amigo se vino abajo: "Empezó a llorar y a hablarme sobre su propia pequeña. La niña que nunca conoció y a quien ama sin reservas".  Frech pidió al hombre que escribiese su testimonio de vida en silencio como "padre postaborto", y reproduce en uno de sus últimos posts la historia de esa tragedia.
 
Un día de agosto de 1988
"Amo a la niña que nunca encontré. Jamás la llevé de la mano, ni le revolví el pelo, ni le canté canción alguna. Pero la amo igualmente": así comienza la historia, anónima, del amigo de Rebecca. Quien lamenta: "No sé si es alta o baja, y los rasgos de su rostro existen sólo en mi imaginación. Estoy seguro de que el tono de su voz y la alegría de su risa rivalizan con el coro de los ángeles. Sus ojos, brillantes, serán castaños, tal vez color avellana. Pero todo eso me lo he perdido. Todo lo que tengo son memorias irreales de cuanto pudo haber sido".
 
Explica que hace veinticinco años, en el mes de agosto, esa niña a la que hoy ama "fue abortada": "Mi pequeña. Mi única hija. Una niña que agarra mi dedo hasta hoy, pero que nunca me llamará papá. Una niña que nunca sintió el abrazo protector de su padre, porque su padre le falló en el momento en el que más le necesitaba".
 
Arrepentido y reconciliado con Dios
El hombre que escribe esta historia habla brevemente de sí mismo, aunque afirma  no ser ya el que era entonces, ese niño que asistió a un colegio católico, ese adolescente convertido "en un idiota que acudía a las fiestas a emborracharse". 
9 Sep 2013
Entiendo que haya personas con una opinión diferente sobre este asunto. Pero no porque tengas una opinión diferente eso significa que tengas razón
 
El hombre que dejó su testimonio en Facebook (acreditado por distintas organizaciones provida norteamericanas) no se anda por las ramas: "Esto no va de los derechos de la mujer. Esto va de asesinato. Lo he vivido a través del aborto". Muchas mujeres abortan inducidas, incluso coaccionadas, por los padres del niño, ante la indiferencia de feministas y abortistas teóricamente pro choice [pro elección]. Pero también muchos padres varones asisten impotentes a la muerte de hijos que querrían tener. La ley no les pide su opinión. 
 
Y el caso que nos ocupa es uno de los más estremecedores: "Perdí dos gemelos en aras del 'derecho de la mujer' a abortar. No tuve nada que decir. Sentí a mis hijos en el momento en el que murieron. Fueron asesinados. La que entonces era mi novia lloró durante meses. Ella también los sintió morir. No se dio cuenta de que había 'asesinado' a dos niños hasta que estaba hecho. Su dolor fue horrendo. Se convirtió en suicida".
 
No estaba preparada
15 Ago 2013
"Mi vida cambió para siempre a los 19 años, cuando me quede embarazada de forma imprevista": no es una historia excepcional, ni tampoco lo es la solución que encontró Hannah Rose Allen: Abortar.
C.L. ReL
Aunque había nacido en una familia provida, le faltaba información. Agobiada por tener que contar la noticia, por tener un  hijo antes de casarse, por tener que cambiar sus planes de futuro, se sintió "débil y vulnerable" y tomó un camino que luego comprendió equivocado: "Era más sencillo pensar en ello como en un embarazo, que como en un niño. De haber sabido la depresión y la culpa que seguirían, habría elegido otro camino, le habría dado a mi hijo una oportunidad. Ojalá hubiera sabido que su pequeño corazón ya había comenzado a latir", aunque admite que su propio llando delataba que, simplemente, era una madre que llevaba dentro su primer hijo.
 
Un par de días de tristeza, y listo...
A las seis semanas de embarazo, el 6 de febrero de 2009, tomó la píldora RU-486: "Tras una noche de oscuridad, el asunto había concluido. Quise volver a mi vida normal, como si la pesadilla no hubiese sucedido, olvidado aquel inmenso dolor. Me indujeron a pensar que podría olvidarlo. La consejera de Planned Parenthood [la mayor red de abortorios de Estados Unidos] me dijo que una cierta tristeza inicial tras el aborto sería normal, pero que si la depresión me duraba más tiempo no era normal y debía buscar ayuda. ¡Qué equivocada estaba! Pasaba las noches sin dormir, en agonía de mi corazón y mi alma, inquieta. Y no había nada estropeado en mí por sentirme así".
Intentando olvidar lo que había hecho, durante los meses siguientes Hannah entró en una espiral de citas, borracheras y promiscuidad: "Me hundía cada vez más en un abismo de destrucción y desesperación".
De nuevo la tentación de abortar
Y entonces, cuatro meses después del aborto, se quedó embarazada de nuevo. Volvió a pedir cita en Planned Parenthood para lo mismo, pero...
18 Jul 2013
Los éxitos de Suzi Quatro llegaron en la década de los 70, pero incluso quienes hayan olvidado o desconozcan a esta cantante norteamericana, afincada desde muy joven en el Reino Unido, les sonará el que fue su gran éxito: Stumblin´ In, cantado al alimón con Chris Norman, un "fijo" absoluto en cualquier recopilatorio del pop. ¿Un poquito de nostalgia?
 
Este miércoles, la cantautora de Detroit, nacida en 1950, cuarta de cinco hermanos, hija de italiano y húngara, concedió una amplia entrevista al Daily Mail con ocasión del próximo estreno de un espectáculo suyo en Londres. Pero en realidad sirvió para hacer un repaso a su vida, marcada por un sentimiento de culpa respecto a muchas decisiones de su vida, que la entrevistadora atribuye a la educación católica que recibió en su infancia.
 
Una infancia, por cierto, que terminó insólitamente pronto. En cuanto le despuntó el interés por la música, quiso dejar la escuela y su padre la apoyó en la decisión. Así ella empezó una vida adulta prematura a los 14 años en que empezó a dar conciertos con su banda lejos de casa, para terminar emancipándose a los 16 y lanzándose a recorrer el mundo en pos del éxito. Y aunque ella no lamenta esa decisión, sí reconoce su coste emocional.
 
Un aborto que no olvida
Los ojos se le llenan de lágrimas, relata la periodista, cuando recuerda su relación, siendo aún muy joven, con un hombre casado, ejecutivo en una discográfica. Se acostaron el día que ella cumplía 18 años, se quedó embarazada y abortó, algo que -confiesa- todavía le duele.
29 Jun 2013

Claire Culwell reza por todos los médicos abortistas a pesar de que uno de ellos intentó quitarle la vida. Recuerda que Cristo murió por los pecadores y por ello pide por la conversió

n de tantos médicos que acaban con la vida de inocentes.

“Kermit Gosnell fue condenado por homicidio a cadena perpetua por el homicidio de tres bebés que nacieron vivos en su clínica sumado al homicidio culposo por la sobredosis de una mujer a la que se le realizaba un aborto de un embarazo avanzado”.

Estas palabras no dejan de resonar en mis oídos. Muchos han vinculado la práctica de Gosnell con la “repercusión de George Tiller”. Tiller era un aborterode embarazos avanzados en Kansas que cambió el aborto en nuestro país. Realizó abortos, específicamente abortos de embarazos avanzados, horripilantes pero de fácil acceso, en cierto modo económicos y ¡ni de lejos tan mal vistos en nuestro país hoy día!

Mi madre estaba embarazada de cinco meses

25 Jun 2013
ALBA Rosa Cuervas-Mons
En 1996 el enfermero Enrique Ferrara accedió a una plaza de quirófano en el Hospital Severo Ochoa de Leganés. Llevaba entonces más de diez años ejerciendo su profesión; había pasado por Urgencias, por Pediatría, Medicina Interna… La llegada al quirófano suponía una mejora en su carrera profesional.
 
Primero fue rotando por las distintas especialidades y después recaló en el quirófano de Ginecología: cesáreas de urgencia, histerectomías, operaciones de mama y los viernes… “Los viernes estaban programados los abortos”.
 
A Ferrara no le gusta hablar de aquellos meses -casi dos años- en los que colaboró en la práctica de abortos, pero cree que la gente tiene que saber lo que son en realidad: “Si mi testimonio sirve para que una persona cambie de opinión, ya es bastante”. Por eso contó su historia a la revista Misión y por eso recibe ahora a ALBA.
 
Lejos de su ánimo -y del nuestro- caer en el morbo o en la violencia gratuita; se trata de una dosis de realidad, de dura realidad, que sucede minuto a minuto, día tras día, hasta 120.000 veces al año en España.
 
27 Mayo 2013

Los hombres y el aborto

Enviado por Galsuinda

 Cada año, desde 1974, se celebra en Washington la "Marcha por la vida" un acto reivindicativo en el que se pide la revocación de la ley Roe vs. Wade, por la que se legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973. 

el hombre y el abortoDesde no hace mucho tiempo, Chris Aubert participa en esa marcha o en la marcha que se hace en su localidad. Lo hace consciente de lo que vale una vida después de darse cuenta de que, en lugar de los cinco hijos que le hacen inmensamente feliz, esa cifra podría ser de siete. En 1985, su por entonces novia le dijo que estaba embarazada y que iba a abortar. Él le dio 200 dólares y se marchó a ver un partido de béisbol. En 1991, la historia se repitió con otra novia. "Era totalmente irrelevante para mí", cuenta en su blog. Él creía que aquello no repercutiría en su vida, pero, un día, en la consulta del ginecólogo, viendo, con su actual esposa, una ecografía de uno de sus hijos -esta vez sí deseado-, sintió una punzada en el pecho, un arrepentimiento profundo por lo que había hecho. "Si pudiera volver atrás, salvaría a esos niños", confiesa; "Hay una mancha que no se irá de mi alma".

24 Mayo 2013

Abortar a mi hijo me llevó al pozo”, cuenta Lidia Esther, tinerfeña de 33 años. Un pozo de angustia que le condujo a la separación, la droga, la pérdida del trabajo, la desesperación. Abortó al feto de dos meses en 2007, cuando ella tenía 27 años, y desde entonces no levanta cabeza. 

“No es cierto que el aborto no deja huella, como dicen algunas. No hay día que no recuerde aquella terrible experiencia. Acabar con mi hijo me hizo muy desgraciada”, afirma Lidia Esther. La joven llevaba cinco años viviendo con su novio y tenían pensado casarse, cuando ella se quedó embarazada. “Teníamos trabajo los dos, económicamente no estábamos mal, el feto no tenía malformaciones. Y vivíamos una vida de lujos: hoteles casi todos los fines de semana, ropa de marcas, fiestas. Pero mi pareja me obligó”. Motivo: aún no estaba preparado para ser padre. Lidia se dejó convencer y pasó por el quirófano. 

“Para mi fue un mero trámite”, relata. A los dos meses se casaron. “Si en ese momento me hubieran preguntado si el aborto era bueno, les hubiera dicho que sí, que era un derecho de la mujer (nosotras parimos, nosotras decidimos). Si me hubieran hablado del síndrome post-aborto me hubiera reído. Me sentía bien, creía ser feliz, pero no era así”. Nada más casarse empezaron los problemas. 

 

Páginas

Suscribirse a RSS - Testimonios