13 Mayo 2013

Muchas de las que abortan se encuentran en una situación de desvalimiento y soledad, por lo que no sólo no son advertidas de sus posibles secuelas y repercusiones, sino por el contrario se ven psicológicamente condicionadas y presionadas hacia él.

En un periódico de tirada nacional y francamente enemigo de la Iglesia (“El País” para no andar con rodeos) he leído una noticia en la que una mujer que ha abortado por malformación del feto ha declarado: “Prefiero llorar un mes que toda la vida”. Mi experiencia de sacerdote, me dice que la autora de ese crimen abominable (cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes nº 51), no sólo va a llorar el próximo mes, sino que es muy probable que vaya a llorar y lamentar toda su vida su acción. Mucho me temo que lo que podía haber sido un mes de disgusto sea ahora un disgusto para toda su vida.
 
Ante todo aclarémonos qué es un aborto. Éste consiste en realizar la muerte del óvulo fecundado, embrión o feto humano, dentro del seno materno. Como dice el cardenal Bergoglio, en su libro “Sobre el cielo y la tierra”: “El problema moral del aborto es de naturaleza prerreligiosa, porque en el momento de la concepción está ya el código genético de la persona. Ahí hay ya un ser humano. Separo el tema del aborto de cualquier concepción religiosa. Es un problema científico. No dejar que se siga avanzando en el desarrollo de un ser que ya tiene todo el código genético de un ser humano no es ético. El derecho a la vida es el primero de los derechos humanos. Abortar es matar a quien no puede defenderse”. Y es que hoy los avances de la Ciencia permiten a nuestros científicos afirmar, como hacen los firmantes del Manifiesto de Madrid de Marzo del 2009, cosas como ésta: “ Existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. 
 
Los conocimientos más actuales así lo demuestran: la Genética señala que la fecundación es el momento en que se constituye la identidad genética singular; la Biología Celular explica que los seres pluricelulares se constituyen a partir de una única célula inicial, el cigoto, en cuyo núcleo se encuentra la información genética que se conserva en todas las células y es la que determina la diferenciación celular; la Embriología describe el desarrollo y revela cómo se desenvuelve sin solución de continuidad”.
13 Mayo 2013

 “El bebé llora desconsoladamente. La madre lo busca por todas las habitaciones de la casa, pero no lo encuentra. Ésta es una de las pesadillas más recurrentes de las mujeres que padecen el trauma del aborto”, afirmó la psicóloga estadounidense Priscilla Coleman, profesora en la Universidad Bowling Green State de Ohio (EEUU) y una de las investigadoras más prestigiosas del mundo en este tipo de trastornos mentales.

 
Lisboa reunió  a psiquiatras, psicólogos, pediatras y otros especialistas estadounidenses y europeos para debatir el impacto del aborto en la salud de la mujer, en una iniciativa promovida por la Asociación Mujeres en Acción.
 
Los expertos coincidieron en afirmar que estas secuelas son silenciadas por los políticos, los medios de comunicación e incluso por muchos profesionales del sector
 
Millones de mujeres y hombres sufren solos porque éste es un problema ignorado y que se mantiene invisible. En el síndrome post aborto, el bebé ha muerto, pero continúa en el cerebro unido a la madre”, explicó Vincent M. Rue, codirector del Institute for Pregnancy Loss, una entidad sin ánimo de lucro de Jacksonville (Florida, EEUU) que se dedica a la investigación y el tratamiento. Según Priscilla Coleman, autora de decenas de artículos sobre la materia, el 35% de las mujeres estadounidenses de 45 años ha abortado al menos una vez en su vida. Y cada año se practican 1,3 millones de abortos en Estados Unidos, “que provocan 260.000 nuevos casos de problemas de salud mental”. Más de un 20%.
10 Mayo 2013

Nuestra Iglesia, Madre y Maestra, y por tanto protectora, es defensora del débil, del pobre, del niño, en definitiva, de la vida. Ella reconoce en cada niño que nace un llamamiento que nos interpela y compromete a hacer un mundo mejor.

Mi experiencia en la pastoral, como sacerdote católico, ha sido la de llevar consuelo a la otra víctima del aborto, a la madre. Gracias a ello, he podido experimentar su angustia, su dolor, su arrepentimiento, su trauma y sus sentimientos de fracaso, todo ello por haber permitido en su vida, en su cuerpo, la muerte de su propio hijo.
 
A continuación presento, someramente, cuatro casos de mujeres que han experimentado la pena del aborto. Los nombres son ficticios, los casos son reales:
7 Mayo 2013

“Cuando tenía 19 años fui violada a punta de pistola, me sentí sucia, usada y robada de toda mi dignidad. Menos del uno por ciento de las mujeres que son violadas salen embarazadas, pero yo fui una de ellas. Primero me negaba a creerlo, pero mi cuerpo comenzó a sufrir cambios y me di cuenta de que ya no podía ocultarlo por más tiempo: estaba embarazada. Pensé que tenía que haber un modo de salir de ésto.

“Recién me habían entrevistado para la posición como azafata, pero más que el riesgo de perder mi carrera, me preocupaba el tener que dar a luz al hijo del hombre que me había violado. Cuando mi hermana sugirió el aborto me sonó como la solución perfecta. El aborto todavía era ilegal, pero mi hermana hizo los arreglos. Conocí a un hombre que me llevó a la oficina de un médico, pero éste me dijo que no me podía hacer el aborto porque tenía una infección tan fuerte en la garganta y que si me llegaba al útero podía morirme. Por lo tanto, me envió a mi casa y tuve que vivir con el hecho de que estaba embarazada y seguir adelante.
 
“Más tarde me encontré un médico que me ayudó a ver que la vida es valiosa. Comencé a sentir amor y aceptación por mi bebé, especialmente después que lo sentí moverse. Me alegré por la nueva vida que llevaba dentro de mí y casi me olvidé de cómo había comenzado.
 
“Cuando finalmente se lo dije a mis padres, mi papá se horrorizó de que estuviera embarazada, especialmente de un violador. Otro médico nos puso en contacto con la IPPF Paternidad Planificada, donde me dijeron que el aborto era la única solución y no me ofrecieron alternativas. Les creí cuando me dijeron que mi pesadilla pronto acabaría y que podría continuar con mi vida después del aborto como si nada hubiera sucedido. Mis padres me hicieron testificar ante el Fiscal sobre la violación para que pudiera tener un aborto legal, pero cuando fue aprobado ya tenía 22 semanas de embarazo y quería conservar a mi bebé. Sin embargo, sentí una terrible presión de todos, especialmente de mis padres y al final cedí. Me inyectaron una solución salina y 18 horas más tarde…di a luz una pequeña bebita que estaba totalmente formada y era perfecta…esperaba que comenzara a llorar y que estuviera viva.
26 Abr 2013

Las mujeres que han abortado sufren un 81 por ciento más de problemas mentales
El 10 por ciento de las enfermedades mentales están directamente relacionadas con el aborto
I. FERNÁNDEZ

Collins ha reconocido a diversos medios de comunicación, esta semana, que el síndrome post aborto que sufre desde hace 12 años la ha conducido a la autodestrucción.
 
REDACCIÓN HO.- Abortó a su hijo de tres meses de gestación, cuando ella tenía 20 años, porque así se lo aconsejaron tres médicos, pues había estado tomando medicamentos sin saber que estaba embarazada. En concreto, según ha explicado al periódico The Sun, había seguido tomando pastillas anticonceptivas, también un antibiótico y un medicamento para las nauseas.
 
Tras el aborto empezó a autolesionarse y a atiborrarse de comida
Pero después del aborto, según relata a la revista Now, sin saber por qué, empezó a sentir una culpa y desesperación total que la condujo a autolesionarse, practicándose cortes en su cuerpo, y a darse atracones de comida, que hicieron que en menos de un año pasara de una talla 10, del Reino Unido, a una 18.
23 Abr 2013

Se ha celebrado en Madrid el Encuentro internacional Iglesia católica por la vida. Durante el mismo, monseñor Juan Antonio Reig Pla recibió el premio Cardenal von Galen por su defensa de la vida, que subrayó que, en su labor, siempre ha tenido como lema que «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». Monseñor Ignacio Barreiro, Director de la Delegación de Vida Humana Internacional en Roma, animó a que la defensa que hace la Iglesia de la vida vaya acompañada del testimonio íntegro de la fe cristiana

Monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares y Presidente de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española, recibió el sábado 13 de abril el premio Cardenal von Galen, que la organización católica provida Vida Humana Internacional concede a los obispos que destacan por su defensa de la vida. Es el caso de monseñor Reig Pla, «paradigma del celo por la nueva evangelización» que «ha tenido siempre la valentía de decir la verdad en momentos críticos», lo que le ha convertido en la diana de duros ataques, explicó unos días antes don Juan Mario Rojas, Coordinador de esta entidad para Iberoamérica, el Caribe y España.
 
Al agradecer la concesión del premio, el obispo explicó que «como lema de este trabajo en defensa del matrimonio, la familia y la vida, siempre me ha acompañado el testimonio de los apóstoles: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Y si en algún momento he recibido los zarpazos de quienes promueven la cultura de la muerte, como los apóstoles, con la ayuda de la gracia, me siento contento por haber merecido algún ultraje por el nombre de Jesús».
23 Abr 2013

E.C.- Mario Rojas, Director de Coordinación para América Latina, El Caribe y España de Vida Humana Internacional www.vidahumana.org, está actualmente en España para participar en el Encuentro Internacional por la Vida que se está celebrando del 6 al 14 en Madrid con el lema “La Iglesia Católica por la Vida. Ofreciendo respuestas concretas”. Sobre este encuentro y de cómo debe responder la Iglesia en la defensa de la vida, ha hablado para Análisis Digital:

¿Qué se espera de este encuentro internacional por la vida?
 
En primer lugar que los participantes conozcan las iniciativas que se llevan adelante en países como Los Estados Unidos y América Latina en general para promover la defensa de la vida desde el inicio de la concepción (fertilización) hasta la muerte natural de las personas.
 
Que sepan que España no es un país único en ser atacado por las fuerzas que promueven la mal llamada Cultura de Muerte, que en el fondo pretenden destruir el núcleo familiar tradicional y reemplazarlo por un tipo de familia que no genera vida y por lo tanto atenta directamente contra el futuro del país.

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