6 Mayo 2014

Me pasé 21 años de mi vida preguntándome si tenía un hermano que me faltaba

Enviado por Galsuinda

Claire Culwell se salvó por muy poco de ser una víctima más de un médico abortista que, además de quitar miles de vidas, ha sido acusado, entre otros cargos, de negligencia y abusos sexuales Al descubrirlo, le ha escrito una carta conmovedora en la que le muestra su perdón y le anima a dejar el negocio del aborto.

claire CulwellEl historial del abortista Nareshkumar Patel es estremecedor. En años que lleva practicando abortos en Oklahoma, ha tenido que hacer frente a medidas disciplinarias por la complicación de un aborto, y por no mantener un registro de los medicamentos peligrosos que recetaba. Ha salido indemne de tres acusaciones por abusar sexualmente de pacientes, y también por varios casos de negligencia médica. Una empleada suya pidió una orden de alejamiento por el acoso al que fue sometida. El médico también ha reconocido que una vez intentó quemar 60 bebés abortados en un descampado.

A pesar de todo esto, sus ingresos anuales superan el millón de euros, y su patrimonio es de 20 millones. Todos estos datos han vuelto a salir a la luz a raíz de la investigación a la que está siendo sometido por tirar a un contenedor de basura instrumental ensangrentado y documentos confidenciales de pacientes y del personal. Estas noticias sobre el doctor Patel han servido para que una activista provida, Claire Culwell, descubriera que este abortista es el responsable del aborto al que ella sobrevivió, y en el que murió su hermano mellizo. Como consecuencia de este aborto, Claire nació prematura y con varias complicaciones médicas que todavía le afectan hoy. Fue adoptada por una familia, y hace tres años encontró a su madre biológica y descubrió su historia.

Ahora, al descubrir al médico responsable, ha decidido escribirle una carta. Pero lo más sorprendente de esta historia es el mensaje de esta carta: después de compartir su historia y cómo el aborto que sufrió le ha afectado a ella y a las personas de su entorno, ofrece al médico que estuvo a punto de matarla su perdón y sus oraciones y ayuda para que sea capaz de dejar la industria del aborto. No son palabras vacías, ya que Claire trabaja en And then there were none , la asociación de Abby Johnson  para ayudar a abortistas a dejar su ‘trabajo’. Ofrecemos a continuación la traducción de la carta, que Johnson ha publicado en su blog.

 

Carta de Claire

Querido Dr. Patel:

Le escribo con el corazón afligido. Le descubierto hace poco en las noticias las violaciones que ha cometido su clínica abortista. Y he enterado de que tengo una conexión más cercana con usted de lo que pensaba.

En 1988, mi madre biológica, que tenía 13 años, se puso a su cuidado para que le hiciera un aborto... un aborto a las 20 semanas. Le aseguraron que el aborto arreglaría su problema y que su vida volvería a la normalidad, pero no fue así. Cuando volvió a verle, le informaron de que el aborto había tenido éxito en parte, pero que todavía estaba embarazada, porque en realidad al principio había estado embarazada de gemelos, y no se lo habían dicho. También le dijeron que durante el aborto el saco amniótico se había roto, dejando escapar líquido amniótico durante semanas. Esto suponía muchas dificultades para mi madre biológica. Debido a su aborto fallido, nací dos meses y medio antes de tiempo, con muchas complicaciones de por vida.

Cuando leía su historial como médico, descubrí que mi testimonio coincidía con el de muchas de sus otras pacientes. Mi madre biológica tenía 13 años. Era joven e ingenua; era fácil manipularla y mentirle. No tenía información. Debido al aborto fallido, mi madre ha sufrido 26 años de problemas y de arrepentimiento. Solo puedo imaginarme las cosas que pueden haberle ocurrido, y de las que siente que no puede hablar... Cosas que otras mujeres están confesando que usted les hizo cuando estaban a su cuidado.

Sin embargo, ella no fue la única afectada por el aborto fallido. Mi vida, la vida de mi familia y las vidas de mis hijos se verían tarde o temprano afectadas por un error, o un aborto fallido realizado hace tanto tiempo. No solo nací dos meses y medio antes de tiempo, sino con complicaciones que incluían las caderas dislocadas, pies zambos, también tuve que recibir soporte vital en el hospital. He llevado múltiples escayolas en los pies, un arnés en las caderas para prepararme para cirugía, y una escayola para todo el cuerpo, para corregir lo que el aborto me había hecho. De hecho, todavía hoy tengo complicaciones en las caderas y los pies debidas al aborto. Desgraciadamente, no estoy sola. Cientos de otros supervivientes del aborto están empezando a hablar, haciendo saber al mundo que somos niños, que merecemos una oportunidad de vivir y que, claramente, el aborto no es seguro.

 

Me pasé 21 años de mi vida preguntándome si tenía un hermano que me faltaba. Lo sentía en el corazón. Mi madre biológica confirmó estas dudas cuando al conocerla me contó su aborto. Darte cuenta de que has vivido toda tu vida sin tu gemelo es una realidad dura. Sin embargo, lo más duro para mí es darme cuenta de que le arrebató a mi padre [adoptivo] su único hijo varón. Su vida habría sido más completa y alegre si hubiera tenido un hijo que perpetuara su apellido e hiciera con él las cosas que le gustan, como cazar y pescar. Por el egoísmo de ese aborto, nuestra familia permanecerá incompleta y yo lloro por las aventuras que mi padre se está perdiendo con su hijo.

En febrero de 2013, sucedió otro milagro: ¡Nació mi hija! No puedo evitar pensar en que ella no estaría aquí si el aborto perpetrado contra mí hubiera tenido éxito. Lleva poco en este mundo, pero con su divertida personalidad ha tocado tantas vidas... No puedo evitar preguntar cuántos niños más faltan porque usted desinformó a sus madres y les dijo que el aborto era la mejor decisión o la única.

Doctor Patel, no le escribo sólo para arrojar luz sobre la realidad de las graves consecuencias que pueden ocurrir cuando se practican abortos, sino también para ofrecerle mi perdón por lo que ocurrió. He vivido una vida plena y recibido mucho amor en mis 26 años de vida, a pesar de las circunstancias. Me adoptaron en un hogar que me ha dado más gracias y perdón de las que nunca podría haber pedido. Del mismo modo que Dios me ha perdonado muchas cosas, yo elijo perdonarle. Le perdono por practicar ese aborto en 1988 y por el enorme impacto que ha tenido en mi madre biológica y en mí.

También rezo por usted. Rezo para que sea capaz de ver más allá de la medicina, del dinero y de su estilo de vida habitual... y que recuerde mi cara -y la de mi hija, que no estaría aquí si el aborto hubiera tenido éxito- cuando vaya a practicar abortos. Rezo para que cuando recuerde mi cara se conmueva lo suficiente para dejar de practicar abortos y emplee sus dones fuera de esta industria. Le aseguro que muchos de nosotros, yo incluida, le ayudaríamos a dejar la industria y le animaríamos y daríamos apoyo. Yo le recibiría con los brazos abiertos porque creo de corazón que su vida y lo que usted haga con ella tiene tanto valor como la de cada niño no nacido al que defiendo. Seguirá rezando por usted y sus pacientes pasadas y futuras.

Sinceramente:

Claire Culwell

María Martínez López en Alfa y Omega