19 Dic 2013

Arranca el Proyecto Raquel en la Diócesis de Terrassa.

Enviado por Anawin

He conocido el Proyecto Raquel gracias a Nieves. Pero aún más que sus elogios, me convencieron las caras contentas de las amigas que aparecían en los videos de las sesiones de formación en Valladolid: concentradas, interesadas y felices.

La propuesta fue acogida en seguida como la primera iniciativa pública del naciente COF de Terrassa. A la charla informativa en enero acudieron unas 20 personas: tanto María José Mansilla como el padre Jesús Chavarria fueron una sorpresa para todos, por su autenticidad, su entusiasmo, su pasión por la verdad. Cuando hicimos el curso de 10 horas, las personas eran ya 30, interesadas pues no se daba la fe por descontada y al contrario se iba al fondo de lo que significa la gracia, el perdón, la misericordia: en definitiva, qué es la Iglesia y quien es Jesús, porque es Salvador. El Señor nos salva abrazándonos “de uno en uno”.

Uno quisiera algún método, alguna técnica, que pueda acelerar el proceso, frente a tanta necesidad, a los 120.000 abortos que se realizan en España cada año, que son 120.000 dramas escondidos y censurados por la cultura dominante, promotora de la muerte e instalada en la nada. Pero no: de uno en uno… Uno reconoce que no hay nada que le corresponda tanto como este abrazo personal, consolador, capaz de devolver la alegría y el gusto de vivir.

Las peticiones de asistencia llegaban cuando recién se había empezado el cursillo de formación de las 10 sesiones (al que se unieron más personas, que se sintieron llamadas cuando un amigo se lo contó). Se vio claro que lo que salva no es una técnica, si no intentar con el corazón hacer presente al Dios que nos salva.

En la última reunión del COF, me ha impresionado especialmente el testimonio de Mónica, que se ha visto implicada como consejera antes de darse cuenta y sin estar segura de estar a la altura (nadie está a la altura de lo que el Señor pide ….): contaba como se daba cuenta que la guiaba una serenidad que no era suya, que ella se limitaba a estar disponible, sin abandonar la cosa frente a la dificultad o a la resistencia a reconocer el hecho de la persona que había abortado (es impresionante como nos obstinamos en la negación, tanto nos parece insoportable la idea de haber cometido el mal – un mal tan grande e irreparable – y de reconocernos pecadores). Pero la gracia de Dios es lo único capaz de sanarnos y, como un milagro, a la sesión siguiente el corazón de esta mujer se abandonaba a la gran Presencia, aceptaba el perdón y la gracia de Dios.

Ahora hemos hecho un acto de inauguración del servicio con nuestro Obispo (ver foto), que ha tenido palabras de aliento y de gran sensibilidad, y ya está disponible un teléfono exclusivo que gestionan por turno los voluntarios (647 88 39 97). El lema elegido es precioso: “Un aborto destruye dos vidas. Queremos ayudarte a recuperar una: la tuya.” Y esta semana ha empezado a acompañar una persona nuestra amiga Mariangeles, que es colaboradora. Y así, en silencio, sin grandes estruendos, la gracia del Señor se abre camino en este mundo tan olvidadizo: de uno en uno.

Giorgo Chevallard

 

.