Blog de Galsuinda

10 Jun 2014

Sanar la herida del aborto es posible gracias al trabajo que realiza Spei Mater una asociación de la Iglesia católica que además, asiste a madres con embarazos difíciles y ofrece formación para la pastoral provida de las parroquias Por Margarita García 

Todo empieza con una llamada al teléfono del Proyecto Raquel al 618 300 383 responde Mayte Acero, quien garantiza una confidencialidad casi sacerdotal. Llaman mujeres que están a punto de abortar, amigas que han aconsejado a otras y hombres que no pueden vivir con la pérdida de un hijo que, o bien ellos forzaron a abortar, o bien no nació porque les dejaron fuera de la decisión (en los últimos meses, las llamadas de hombres han pasado de representar un 10 a un 25% de los de casos que atiende Spei Mater).

Una vez hecha la llamada, hay que derivar a esa persona a un consejero y debe hacerse muy rápido para que sienta que ha encontrado por fin un brazo al que agarrarse, señala Acero. A partir de ese momento comienza en el Centro de Orientación Familiar (COF) que le corresponda, el proceso de sanación del síndrome post aborto (SPA). Josefina Sisniega, coordinadora del Proyecto Raquel, hace hincapié en que las heridas que deja un aborto, son sobre todo, espirituales. Muchas mujeres creen que sus hijos no las van a perdonar, y ante este sentimiento crean un mecanismo de defensa, pero, con el tiempo, la herida supura. Aquí vienen jóvenes y señoras de hasta 80 años; mujeres que se han sometido a uno, dos, tres, incluso cuatro abortos, por eso, el tiempo de cura del SPA varía de unas a otras, apunta Sisniega.

Con todo, la media del proceso sanador dura unas 15 semanas. Pasar de eso que ocurrió a personalizar a un bebé con un sexo y un nombre es el primer paso para la sanación. “Se enfrentan a la verdad –afirma Mansilla–, y se dan cuenta de que mentía quien les dijo que ‘no pasaba nada’. Por eso, sienten mucha ira. Además, se sienten víctimas de una sociedad que las incitó a abortar y una vez sanadas, desaparecen sus problemas depresivos, de alimentación y sueños”, concluye. “En este proceso – añade Sisniega– entran en juego no solo consejeros, sino que Proyecto Raquel es una red que incluye psicólogos y sacerdotes, estos últimos encargados de que la persona sienta el perdón de Dios y se perdone a sí misma. Afirma Mayte Acero que en este proceso "tranquiliza a muchas mujeres saber que su hijo está ubicado, aunque sea en un Cielo en el que no creen; saben que está ahí y en la fase de duelo se celebra una misa funeral"

10 Jun 2014

Es más fácil aceptar la voluntad de Dios que aceptar tu propio crimen...

 
Desde un principio supe de alguna manera que en Dios  era mi única esperanza pero cómo podía volver a Él después de lo que había hecho Dios es maravilloso y puso en mi camino un sacerdote que me recordó el Dios misericordioso de que yo me había alejado y me había olvidado[...]
6 Mayo 2014

Claire Culwell se salvó por muy poco de ser una víctima más de un médico abortista que, además de quitar miles de vidas, ha sido acusado, entre otros cargos, de negligencia y abusos sexuales Al descubrirlo, le ha escrito una carta conmovedora en la que le muestra su perdón y le anima a dejar el negocio del aborto.

claire CulwellEl historial del abortista Nareshkumar Patel es estremecedor. En años que lleva practicando abortos en Oklahoma, ha tenido que hacer frente a medidas disciplinarias por la complicación de un aborto, y por no mantener un registro de los medicamentos peligrosos que recetaba. Ha salido indemne de tres acusaciones por abusar sexualmente de pacientes, y también por varios casos de negligencia médica. Una empleada suya pidió una orden de alejamiento por el acoso al que fue sometida. El médico también ha reconocido que una vez intentó quemar 60 bebés abortados en un descampado.

A pesar de todo esto, sus ingresos anuales superan el millón de euros, y su patrimonio es de 20 millones. Todos estos datos han vuelto a salir a la luz a raíz de la investigación a la que está siendo sometido por tirar a un contenedor de basura instrumental ensangrentado y documentos confidenciales de pacientes y del personal. Estas noticias sobre el doctor Patel han servido para que una activista provida, Claire Culwell, descubriera que este abortista es el responsable del aborto al que ella sobrevivió, y en el que murió su hermano mellizo. Como consecuencia de este aborto, Claire nació prematura y con varias complicaciones médicas que todavía le afectan hoy. Fue adoptada por una familia, y hace tres años encontró a su madre biológica y descubrió su historia.

Ahora, al descubrir al médico responsable, ha decidido escribirle una carta. Pero lo más sorprendente de esta historia es el mensaje de esta carta: después de compartir su historia y cómo el aborto que sufrió le ha afectado a ella y a las personas de su entorno, ofrece al médico que estuvo a punto de matarla su perdón y sus oraciones y ayuda para que sea capaz de dejar la industria del aborto. No son palabras vacías, ya que Claire trabaja en And then there were none , la asociación de Abby Johnson  para ayudar a abortistas a dejar su ‘trabajo’. Ofrecemos a continuación la traducción de la carta, que Johnson ha publicado en su blog.

 

Carta de Claire

Querido Dr. Patel:

Le escribo con el corazón afligido. Le descubierto hace poco en las noticias las violaciones que ha cometido su clínica abortista. Y he enterado de que tengo una conexión más cercana con usted de lo que pensaba.

1 Mayo 2014
Mes de Mayo
 
Lunes 5:  José Antonio de Santiago García, "Teología del Cuerpo"
 
Martes 6:  "El Síndrome Post Aborto", con María José Mansilla (Proyecto Raquel)
 
Miércoles 7: "El Matrimonio: Aspectos pastorales y jurídicos", mesa redonda con Antonio Pérez Pos (auditor de la vicaría judicial de la diócesis de Santiago), Pedro Mendoza Busto (director del Centro de Orientación Integral a la Familia en A Coruña) y Luis Manuel García Bernadal (director del Centro de Orientación Familiar de la diócesis de Santiago)
 
Los tres días a las ocho de la tarde, con acceso libre, en el Aula Magna del ITC, en san Martín Pinario.
 
Pl. Inmaculada, 5, 15704 Santiago de Compostela
Contacto: 981 58 62 77
3 Abr 2014
Entregar mi niño a Cristo ha sido lo más grande.
 
«No me podía imaginar que por un dolor se pudiera dar gracias a Dios y celebrar la Eucaristía. Poder entregar mi niño a Jesucristo es lo más grande que me ha pasado». La carta de agradecimiento que reproducimos en esta página muestra a la perfección lo que significa Proyecto Raquel para las personas que sufren tras un aborto: no se trata sólo de la necesaria sanación psicológica, sino de un proceso integral de reconciliación con Dios, con el hijo perdido y con todas las personas implicadas en el aborto.
 
Queridísima: Quiero empezar dando muchísimas gracias a Dios por habernos puesto en el camino, por haberte conocido y encontrado. Y por haber puesto en mi vida el Proyecto Raquel, que tanto bien me ha hecho al liberarme del dolor y el sufrimiento tan grandes que tenía, y que me hacían incapaz de caminar.
 
Han pasado ya unos meses desde que, por la gracia de Dios, llegamos al Centro de Orientación Familiar (COF) de Valladolid, enviados por la parroquia, para aprender los métodos naturales [de reconocimiento de la fertilidad]. Fue en el COF donde saliste a nuestro encuentro. En una de las sesiones, al expresar también dificultades en la relación sexual, me preguntaste si había tenido algún otro embarazo. Te conté que, en 2007, tuve un aborto voluntario. Entonces me hablaste de Proyecto Raquel, de su significado y su fin. Me invitaste a hacerlo. Yo confié en ti, me puse en tus manos, y empezamos, sesión a sesión.
 
La primera sesión me resultó muy dura, porque hacía años que no hablaba del aborto. Lo tenía oculto, escondido. Pensé que, con los años, todo se pasaría. El hablar de ello me dolía, y me resultó muy duro volver a recodar todo lo sucedido. Cuando acabó la sesión, salí asustada y con ganas de no volver. Pero me acuerdo de que, antes de empezar, me habías ofrecido rezar una oración conjunta. Y, al finalizar, rezamos el Ángelus con dos compañeras tuyas. La oración me dio una fuerza muy grande, la estuve repitiendo día tras día, para poder volver a la siguiente sesión. Gracias a Dios, pude.
 
Me dolía, pero me liberaba.
 
Las siguientes sesiones también fueron muy duras, porque estaba recordando todo mi pasado, y había muchas cosas de él que no me gustaban. Me dolía mucho hablar de todo ello. Pero, a la vez, me hacía sentir muy bien. Me parecía que me estaba liberando de una carga muy grande, que he llevado dentro de mí durante muchos años.
 
Hubo una sesión que me marcó muchísimo: la sexta, cuando estuve leyendo ante el Santísimo unas cartas a todas aquellas personas que formaron parte de la decisión de no seguir adelante con el embarazo. Me acuerdo de que, a la vez que las leía, rezábamos juntas por todas esas personas al Santísimo, que teníamos expuesto ante nosotras. Era algo increíble lo que estaba viviendo. Y tú estabas a mi lado. Quiero darte las gracias, porque en todo momento me has acompañado y me has arropado. Gracias, porque has sido como una madre para mí.
 
Cuando salí del santuario de la Gran Promesa después de esta sesión, me parecía que estaba flotando porque, a pesar del dolor que sentía, el Señor Jesús en su infinita misericordia me había dado la gracia de sacar todo lo que había dentro de mí: resentimiento, rencor, ira..., que había ido guardando tantos años; y me había concedido el don de perdonar a todas esas personas y ofrecérselo todo al Santísimo. Me sentí libre, como si me hubiese quitado una mochila que pesaba muchísimo y que me había hecho mucho daño durante años.
 
La misma alegría que con mi hija
 
Las siguientes sesiones fueron más suaves, hasta que llegamos a la de la celebración de la Eucaristía en acción de gracias por mi hijo, y a la preparación de la canastilla. Fue algo precioso. No me podía imaginar todo esto, que por un dolor se pudiera dar gracias a Dios y celebrar la Eucaristía. Fue una Misa preciosa, de las más bonitas que he vivido en mi vida. Poder entregar mi niño a Jesucristo es lo más grande que me ha pasado, y sentí una liberación grandísima.

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