26 Nov 2016

Acaba de publicar Blanca Ruiz en ACI un hermoso artículo que reproduzco:

 La decisión del Papa Francisco de extender a todos los sacerdotes la posibilidad de perdonar el pecado del aborto es una noticia que han acogido con ilusión desde el Proyecto Raquel, que ayuda cada año a más de 300 mujeres y hombres en toda España a superar el síndrome postaborto, un dolor que en ocasiones acompaña a las personas toda una vida.

El síndrome postaborto son las secuelas psicológicas que mujeres y hombres sufren después de haber abortado. Entre los síntomas destacan la ansiedad, las pesadillas, el estrés post-traumático y la depresión acompañada de un sentimiento de culpa que se agudiza en la fecha en la que el bebé hubiera nacido.

La Presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel en España, María José Mansilla, cuenta a ACI Prensa que además de agradecer el anuncio del Santo Padre, es necesario “acompañar a estas personas, darles luz y acogida. Esto es un reto tanto para los sacerdotes como para los laicos”.

Según explica Mansilla a ACI Prensa, lo que hace su organización es “una ayuda psicológica y espiritual, porque se trata de un problema que afecta a toda la persona” y que se divide en 10 sesiones que se realizan en unos 3 meses aproximadamente, pero “todo depende de las necesidades de cada una de las personas que participan”.

En ese itinerario hay tres figuras fundamentales: el consejero, el sacerdote y el profesional de la salud mental, que en ocasiones puede obviarse.

Se sigue una metodología de acompañamiento y no de terapia para que, como dice San Juan Pablo II en la Evangelium Vitae, ‘se comprenda lo que ha sucedido y asuma la verdad de las cosas’”.

En ese sentido, Mansilla señala a ACI Prensa que, si bien es muy importante “el perdón y la reconciliación sacramental,  muchas personas no son capaces de asimilarlo y por eso necesitan un proceso para también perdonarse a sí mismas”.

De hecho, la presidenta de Spei Mater Proyecto Raquel, asegura que es necesario “vivir el duelo por la pérdida del bebé, despedirse de él. En el proyecto se les hace un pequeño funeral en el que los padres y las madres se despiden del pequeño no físicamente sino con la oración”.

Pero no sólo acuden mujeres al Proyecto Raquel, sino que “uno de cada cuatro personas afectadas por el síndrome postaborto es un hombre”, asegura Mansilla. Ellos lo sufren de manera parecida a las mujeres, pero con algunas diferencias, “en muchos casos no se sienten con derecho a estar tristes y sufrir la pérdida de ese hijo”.

“El plan en el Proyecto Raquel para ellos está adaptado en algunos puntos, ya que ellos no han pasado por la experiencia física, y también depende del papel que tuvieron en ese aborto: si se negaron, si dejaron a la mujer sola o si lo supieron años después”, asegura la presidenta.

“Los casos que más me llaman la atención son las personas que abortaron hace muchos años, y que llevan como 40 años con ese dolor en su corazón y que llegan buscando acabar con un sufrimiento que les ha acompañado toda una vida”.

“A veces, después del acompañamiento dejan una medicación que tomaban desde años. Ahí se ve la mano de Dios, al igual que cuando acuden chicas muy jóvenes de apenas 15 años que tienen un dolor en el corazón que les hace pensar que nada tiene sentido”.

Tras esta ayuda vuelven a nacer. También hay quienes cambian su vida por completo y llegan a decir, que a pesar de que parece increíble, de algo tan horrible, puede salir algo bueno, porque conoces la misericordia y eso cambia la vida”.

El Proyecto Raquel comenzó en el año 2010 y actualmente se encuentran en unas 33 diócesis españolas. Según precisa a pesar de que no llevan unas estadísticas “podemos atender a unas 300 mujeres al año entre todas las diócesis, pero sería lo mismo si atendiéramos tan solo a una”.

Este proyecto de ayuda a mujeres y hombres afectados por este síndrome nació en Estados Unidos pero se ha extendido a muchos países en el mundo.

22 Nov 2016

Ante la carta apostólica “Misericordia et misera” donde se extiende la facultad de los sacerdotes de absolver del pecado del aborto, y la multitud de comentarios que se han generado al respecto, desde Spei Mater - Proyecto Raquel, respuesta de la Iglesia al sufrimiento del aborto provocado, queremos comentar algunos aspectos:

a. Es una buena noticia en cuanto a que facilita que las personas arrepentidas y rotas puedan acercarse a Quien es la fuente de toda Misericordia y Perdón. Sin embargo, la Iglesia ya ha venido acogiendo con misericordia a las personas que han sufrido un aborto provocado, sin duda, el Proyecto Raquel, que busca no sólo la reconciliación sino también la sanación es prueba de ello. Eso sí, el requisito sigue siendo el mismo un corazón arrepentido

b. En ningún caso debe entenderse como una “normalización” del aborto o como suavizar la gravedad del mismo y de su destrucción: el aborto es siempre muy grave y quitarle importancia no hace bien a la persona que está sufriendo sus consecuencias, antes bien supone minimizar su dolor y su pérdida.

c. Tampoco el Papa está hablando específicamente de las mujeres, porque el aborto no es un tema de “mujeres” es un tema de personas, de familias y de la sociedad en su conjunto, y el arrepentimiento y la reconciliación debe de ser para todos los involucrados en el mismo.

d. Es un reto a la comunidad cristiana, tanto a sacerdotes como a laicos: al sacerdote se le pide que guie, apoye y alivie en un camino de reconciliación especial. A los fieles se nos pide también acogerlos en nuestras comunidades para ayudarles a transformar su vida.

e. No podemos leer este párrafo aislado de la carta apostólica y de su definición de misericordia como “acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida”
Desde Spei Mater- Proyecto Raquel ofrecemos acompañamiento en ese camino de reconciliación especial que nos menciona el Papa a las personas que han sufrido un aborto provocado y queremos igualmente ayudar a la formación de laicos y sacerdotes para que puedan apoyar, consolar y ser el verdadero “rostro de la misericordia” que tanto necesita el mundo.

 María José Mansilla

12 Oct 2016

Amada Rosa Pérez

Enviado por Galsuinda

Mientras me envían las fotos del curso de de capacitación en Logroño (España) traigo unos minutos de la peli «Tierra de María», que no pueden dejar de ver completa.

Amada Rosa Pérez entró a un gimnasio a los 18 años y alguien le preguntó: ¿Te gustaría ser modelo? Pensó "Dinero, fiestas, fama, éxito, viajes... ¡quiero!"
En poco tiempo, cuatro premios de belleza la convirtieron en top model y actriz. Una progresión meteórica que se vio amenazada por varios embarazos... de solución "fácil".

Su testimonio de sanación post aborto lo cuenta en «Tierra de María» documental de J. M. Cotelo. Aquí unos momentos de la película: https://www.youtube.com/watch?v=8g4ZKAvfqjg 

30 Sep 2016

valencia proeyecto angel septiembreEl interés de la Iglesia española por implicarse de forma integral en la defensa de la vida continúa creciendo, y son cada vez más las diócesis que abren sus puertas a proyectos encaminados a ello. Prueba de ello es la experiencia de la asociación pública de fieles Spei Mater, que ya trabaja en 36 diócesis. «No hay mes en que no vayamos a alguna», afirma María José Mansilla, su presidenta.

Uno de los últimos lugares donde han aterrizado es Granada. El lunes su arzobispo, monseñor Javier Martínez, celebró la Misa de envío de 33 voluntarios de Proyecto Raquel, el programa de Spei Mater para atender a personas que sufren por haber vivido un aborto provocado. Monseñor Martínez explica en una carta que el objetivo de Proyecto Raquel es «acompañar a estas personas heridas, que con mucha frecuencia caminan solas con ese peso, para indicarles y facilitarles caminos de sanación y de reconciliación consigo mismas, con el hijo perdido, y con Dios».

Proyecto Raquel es la iniciativa de Spei Mater que mejor acogida tiene entre las diócesis, y la que está presente en un mayor número de ellas. En las próximas semanas, comenzará en Logroño, Guadalajara y Pamplona la formación de voluntarios, y en un mes o dos tendrá lugar su envío y la presentación oficial del proyecto.

El siguiente paso para que Spei Mater se consolide en las diócesis –explica Mansilla– es que el obispo diocesano autorice a la asociación pública de fieles a trabajar en su territorio. Esto es así ya en Alcalá de Henares, Cádiz y Ceuta, Lugo, Santiago de Compostela, Murcia, Valencia y –la última en incorporarse– Granada.

A partir de ese momento, Spei Mater puede poner en marcha sus otros proyectos. Es el caso de Valencia, donde ya funcionaba Proyecto Raquel, y este fin de semana ha comenzado la formación para Proyecto Ángel. Durante las jornadas Atención y acompañamiento a la mujer en un embarazo imprevisto, sacerdotes y laicos se han formado para acompañar a madres ante un embarazo en dificultad.

Encuentro nacional en octubre

La próxima convocatoria de Spei Mater es la celebración, del 28 al 30 de octubre en Alcalá de Henares, de su primer encuentro nacional. «Participarán las diócesis en las que tenemos proyectos, para compartir experiencias, iniciativas e ideas», explica la presidenta. Los voluntarios de las diócesis también podrán intercambiar consejos con los responsables de Grávida, un proyecto similar que funciona en Argentina. Además, «hemos invitado a todos los obispos y delegados de Familia y Vida de España».

Otra apuesta de la asociación es «dar formación específica a sacerdotes. Independientemente de que vayan a participar de manera activa en los proyectos o no, en su ministerio todos se encuentran con estas situaciones, y tienen que dar una respuesta. Ya hemos empezado a hacerlo en Alcalá, Granada, Tarragona, Albacete y Valladolid».

28 Sep 2016

La Archidiócesis de Granada ha puesto en marcha en la provincia el Proyecto Raquel que llevará a 33 personas, que han sido formadas durante el curso 2015-2016, a distintos municipios de la provincia para asesorar a mujeres que han abortado y tratar de “sanar esa herida que tienen interior”.

Así lo ha explicado en declaraciones a Europa Press el consiliario de la delegación diocesana de Pastoral Familiar de Granada, Antonio Luis Martín, que ha incidido en que este proceso de acompañamiento en la restauración de una herida interior no pasará por un trabajo psicológico ni de amistad sino que estará enfocado a la “capacidad para encajar ese hecho que aconteció en su vida” invitando a mujeres que han abortado a “recorrer la realidad”, pero “con una posibilidad nueva” basada en la fe cristiana.
Ofrecemos lo que tenemos, pero no vamos a buscar a nadie, ha añadido el sacerdote indicando que el Proyecto Raquel tendrá a disposición de las mujeres que hayan abortado un número de teléfono 618 532 998, un correo electrónico, e información en las parroquias de la provincia.

El Proyecto Raquel ayuda a mujeres que han abortado en 26 diócesis españolas

Para su formación en diez bloques siguieron, cada uno conforme a su personalidad, las líneas maestras dadas por la presidenta de la asociación SpeiMater, María José Mansilla, y su director espiritual, el padre Jesús Chavarría, impulsores de este “proyecto de ayuda y compañía a mujeres” que ya está en marcha en 26 diócesis españolas, entre ellas Valencia y Alcalá de Henares, además de algunas andaluzas como Sevilla, Málaga, Córdoba o Jaén.

En Granada lo llevarán adelante personas de distintas profesiones y comprometidas en sus parroquias en la provincia, ha explicado Antonio Luis Martín. La mujer atendida puede requerir el acompañamiento de un psicólogo, ha añadido el consiliario subrayando en que no entramos en qué razones o condiciones rodearon a las mujeres que han abortado.

El Proyecto Raquel es, según las palabras del arzobispo Francisco Javier Martínez en una carta sobre su puesta en marcha en Granada, una iniciativa eclesial católica, que nace y se desarrolla en Estados Unidos, y que ahora acogemos en la diócesis tratando de responder al drama que sufre de diversas formas la mujer, en las secuelas que se conocen como síndrome post-aborto.

Tanto en el aborto mismo como en esas secuelas inciden con frecuencia razones económicas, de inestabilidad laboral, y de falta de una comunidad de apoyo en su entorno, ha señalado Martínez en referencia a familiares o profesionales de la salud que también pueden encontrar asesoramiento en Proyecto Raquel.

Son, según el arzobispo de Granada, personas que con mucha frecuencia caminan solas con ese peso, para indicarles y facilitarles caminos de sanación y de reconciliación consigo mismas desde la comprensión y la misericordia.

29 Jul 2016

 “Un aborto destruye muchas vidas. Queremos ayudarte a recuperar una: la tuya”. Así presentan el Proyecto Raquel en Barcelona, sus coordinadores, Gerard Manresa y Teresa Lamarca, una iniciativa de carácter diocesano que quiere ofrecer orientación y ayuda a las personas que sufren las consecuencias del aborto. 

Muy brevemente, ¿en qué consiste el Proyecto Raquel? 
Antes que nada, quiere ser una respuesta ante el drama del aborto. El Proyecto Raquel es una propuesta de la Iglesia de carácter diocesano formada por una red de acogedores, psicólogos, psiquiatras y sacerdotes formados especialmente para atender y acompañar a las personas que viven las consecuencias del aborto.  
Se ofrece un camino de esperanza, de reconciliación y de curación, en cuyo centro siempre está el perdón

Por: Samuel Gutiérrez/Catalunya Cristiana

“Un aborto destruye muchas vidas. Queremos ayudarte a recuperar una: la tuya”. Así presentan el Proyecto Raquel en Barcelona, sus coordinadores, Gerard Manresa y Teresa Lamarca, una iniciativa de carácter diocesano que quiere ofrecer orientación y ayuda a las personas que sufren las consecuencias del aborto.
 
Muy brevemente, ¿en qué consiste el Proyecto Raquel?
 
Antes que nada, quiere ser una respuesta ante el drama del aborto. El Proyecto Raquel es una propuesta de la Iglesia de carácter diocesano formada por una red de acogedores, psicólogos, psiquiatras y sacerdotes formados especialmente para atender y acompañar a las personas que viven las consecuencias del aborto. 
 
Se ofrece un camino de esperanza, de reconciliación y de curación, en cuyo centro siempre está el perdón.
 
¿Por qué han decidido ponerlo en marcha en Barcelona?
 
Nos hemos dado cuenta de que existe un vacío en este ámbito. En una sociedad en la que el aborto es concebido como derecho y como liberación, no se prevé la posibilidad de que tenga contraindicaciones y que produzca malas consecuencias para la persona.
 
Ni tan solo se estudia el síndrome posaborto, que es muy fuerte, y cuando la persona se halla en él a menudo no es comprendida. El aborto provoca una herida que afecta a todas las dimensiones de la persona.
 
Nos hemos encontrado con personas que abortaron hace 35 años y que nos llaman por teléfono y rompen a llorar. Las heridas del aborto son profundas y, si no se hace un proceso, no se curan ni con la confesión.
 
Se sienten culpables, sobre todo las mujeres, y no se perdonan a ellas mismas. Necesitan saberse perdonadas por Dios y por su hijo, y a la vez ellas perdonar a aquellas personas a las que culpan de su aborto.
 
¿Toda mujer y hombre que decide abortar sufre el síndrome posaborto?
 
Inicialmente, siempre hay un periodo de negación, que puede ser más o menos largo, incluso durar años. Pero llega un momento en la vida, motivado a menudo por un desencadenante, en el que se despierta esta desazón. Tarde o temprano esto acaba saliendo y puede llegar a ser muy angustioso.
 
Es un peso que provoca amargura y tristeza. También ansiedad, autoestima baja, sentimientos de culpa y de fracaso, rencor, aislamiento, impotencia…
 
Muchas veces también sueñan con su hijo. Están convencidos de que su hijo está vivo. Aunque les digan que solo son unas células, saben que hay algo más.
 
¿Qué se propone desde el Proyecto Raquel para curar estas heridas?
 
La clave es la misericordia de Dios, pero antes hay que preparar el terreno. El Proyecto Raquel propone un itinerario que se inicia con el conocimiento y la comprensión de lo que ha pasado.
 
Hay que abrir la herida, aunque sea doloroso, para poder después curarla. La herida del aborto es sobre todo una herida interior, espiritual, que se manifiesta psicológicamente y también físicamente.
 
Es importante que expresen y reconozcan su historia. Hay que superar los mecanismos de defensa y abrirse a la verdad.
 
A partir de aquí los consejeros, con el apoyo de especialistas, guían el camino hacia la reconciliación. Una vez recibidoel perdón de Dios, queda aún otro paso importante: hay que pasar el duelo y reconciliarse con el bebé.
 
Les ayuda mucho saber que su hijo vive y que les perdona. La experiencia nos dice que hay un antes y un después en las personas que han completado el trayecto.
 
Más información: tel. 603 462 038 – projecteraquelbarcelona@gmail.com – www. proyecto-raquel.com

22 Jul 2016

 Era muy joven cuando tuvo aquel embarazo no deseado y entonces, escogió abortar. Unos años después todo parecía ir bien en su vida, hasta que decidió quedarse embarazada. Era el comienzo de una historia asombrosa.

MarieMarie nació y se desarrolló en una Francia laicista… nadie hablaba de religión en su hogar de París, llegando a ser un tema “tabú e incluso ridículo”, cuenta ella misma en un artículo de revista  L’1visible (Nr.71, junio 2016). Sus padres no pensaron siquiera en bautizar a su hermano ni a ella, y parece entonces lógico lo que Marie testimonia. “Durante los primeros veinte años de mi vida, no solía preguntarme sobre la existencia de Dios. Las iglesias me interesaban desde un punto de vista arquitectónico, nada más. Podría decirse que Dios era para mí casi una mala palabra en la boca”...

Tenía veinte años, una vida sexual según su cuerpo lo pidiese y sin desearlo quedó embarazada. No sintió angustia cuando decidió abortar a su hijo. “A los 20 años yo aborté, por comodidad… los estudios, la inmadurez de mi familia, el deseo de disfrutar mi juventud”.

Marie recuerda haberse convencido a sí misma que si era madre con 20 años, para sus padres habría sido como caer al suelo desde las nubes. Tampoco en la Clínica los ‘profesionales’ le aconsejaron alguna otra alternativa que no fuere el aborto… “Lo único que me dijeron fue: «Ya tendrás tiempo después para tener uno de nuevo»”. Muy bien, muy bien, hagámoslo, fue mi respuesta dice Marie… y así dictó la sentencia final para su hijo. 
Una enfermedad que se rebela… y revela

Los cinco años siguientes Marie los vivió incluso con alegría, recuerda, sin sentir culpa ni dolor por su decisión. Lo había enterrado cuidadosamente en lo profundo de su conciencia. Lo descubriría con el tiempo, cuando tras casarse decidió con su esposo tener un hijo. Se sentía emocionalmente “incómoda” Marie las primeras semanas, hasta que tras dos meses y medio de embarazo padeció un aborto espontáneo. “Mi cuerpo trataba de decirme algo, pero yo no era capaz de comprender. Unos meses después volví a quedarme embarazada, pero ocurrió lo mismo, un nuevo aborto involuntario”.

Luego de este nuevo término inesperado Marie comenzó a sufrir períodos de insomnio y en los breves lapsos en que podía conciliar el sueño tenía pesadillas con fuertes sensaciones de culpa y miedos inexplicables. “Finalmente logré entender la fuente de mi malestar: No podía soportar el aborto que yo me hice. ¡Esta es una carga muy pesada de llevar para una mujer joven que quiere convertirse en una madre!”

Comprendió que debía enfrentar lo que vivía y comenzó a participar del programa de acompañamiento para madres en luto de Agapa, una asociación que ofrece este servicio. “Durante un año, necesité un hombro para ayudarme a curar esa herida. Al final del curso, fui mejorando... Pero me faltaba algo esencial que no lograba encontrar”.

Amada por toda la eternidad
 
El año 2012 fallecía el abuelo del esposo de Marie. Tuvieron que ir a la Iglesia y estando allí,  en medio de esa celebración que en un comienzo creyó que sería solo algo social, sus ojos se posaron sobre un Cristo en la cruz. Lo que entonces ocurrió hizo caer en apenas un tenue soplido los arquetipos del laicismo que habían ahogado la vida de Marie. “Me sentí atraída, sentí su cálida acogida. Yo me dije en ese instante: «Aquí, puede estar aquello que estaba buscando...» Dos días después empecé mi catecumenado”.

Los dos años siguientes Marie comenzó a leer y estudiar regularmente la Sagrada Escritura, a disfrutar en misa, compartiendo con su catequista y otros catecúmenos de distintas edades, algo que le sorprendía, que como ella habían pedido ser preparados para el bautismo. Pero principalmente agradecida de las oraciones de su esposo católico que era el más feliz con su conversión.

“Fui bautizada en la Pascua de 2014, a la edad de 28 años. ¡Por fin había encontrado lo que necesitaba para curar mi aborto: el perdón de Dios! Miré este perdón y lo recibí. Le presenté mi carga, me sentí liberada por primera vez en muchos años. Perdonarse a uno misma sigue siendo lo más difícil. Mientras tanto, mi marido comenzó un viaje hacia la confirmación. Juntos nos confirmamos en Pentecostés que siguió a mi bautismo. A pesar de que mi fe no es como una línea recta, nunca podría volver atrás… ¡Es demasiado bueno saberse amada por toda la eternidad!”

14 Jun 2016

No hay nada que rompamos que Dios no pueda recomponer. Lo cual no significa volver el tiempo atrás como en una película, sino regalarnos el camino de la sanación, de Su Amor infinito.

“Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras, y yo escribiré en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las que tú rompiste”. Ex 34, 1b

Creo que con esas palabras Dios llega hasta el fondo de un alma que vivió la experiencia del aborto, para llevar a ese rincón oscuro del corazón esa luz que todo lo sana.

Ya lo leí varias veces y no dejo de emocionarme, asombrarme y sentirme agradecido, porque no hay nada que rompamos que Dios no pueda recomponer. Lo cual no significa volver el tiempo atrás como en una película, sino regalarnos el camino de la sanación, de Su Amor infinito.

Es fácil decir "pongo mi vida en manos de Dios", pero es muy difícil hacerlo realmente. No es fácil confiar en Dios al 100% (al menos para mí), pero que lindo es cuando logramos hacerlo aunque sea un poco... Cuánto amor que regala cuando le abrimos el corazón aunque sea solo un poquito!!

¡Y siempre nos pide algo! ¡Ese Dios omnipotente!, a pesar de que todo lo puede, quiere que hagamos parte del trabajo que Él va a terminar: "... talla dos piedras iguales a las primeras..." Pide trabajo, esfuerzo, confianza, porque Él volverá a hacer Su obra: escribiré las mismas palabras en las tablas que tu rompiste...
Maravilloso!

Gracias una vez más..., por tu disponibilidad y acompañamiento. Como dijo el Señor: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo. Yo había roto "esa tabla", y gracias a Vos y a #Raquel pude atar un lazo de amor con mi bebé.

12 Jun 2016

La Asociación Spei Mater, de ayuda a mujeres en situaciones de embarazos no deseados y con tentación de aborto, impartió un curso de capacitación para participar en el Proyecto Raquel que ofrece apoyo a mujeres que han abortado.

VALENCIA, 11 JUN. (AVAN).- El curso se ha desarrollado durante este viernes y sábado en la sede de Santa Úrsula de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la UCV.

Las jornadas estaban dirigidas a personas que deseen participar en el proyecto así como sacerdotes que en el ejercicio de su ministerio encuentran cada vez más personas que han sufrido un aborto provocado.

En la jornada de ayer se trató la dimensión espiritual del Síndrome postaborto y el “Proyecto Raquel” y el sábado se ha abordado el proceso de sanación.

La finalidad del “Proyecto Raquel” es ofrecer a las personas implicadas en un aborto provocado una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros, psicólogos y psiquiatras. Esta iniciativa se implanta en cada diócesis con la autorización del obispo correspondiente en colaboración con la Comisión Diocesana de Familia y Vida.

“Esta atención individualizada supone acompañarlas en un proceso psicológico y espiritual de sanación y reconciliación con una visión integral de la persona que aúna lo psicológico y los espiritual que está basado en el sacramento de la Reconciliación”, han explicado las mismas fuentes.(AVAN)

 

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