22 Jul 2016

 Era muy joven cuando tuvo aquel embarazo no deseado y entonces, escogió abortar. Unos años después todo parecía ir bien en su vida, hasta que decidió quedarse embarazada. Era el comienzo de una historia asombrosa.

MarieMarie nació y se desarrolló en una Francia laicista… nadie hablaba de religión en su hogar de París, llegando a ser un tema “tabú e incluso ridículo”, cuenta ella misma en un artículo de revista  L’1visible (Nr.71, junio 2016). Sus padres no pensaron siquiera en bautizar a su hermano ni a ella, y parece entonces lógico lo que Marie testimonia. “Durante los primeros veinte años de mi vida, no solía preguntarme sobre la existencia de Dios. Las iglesias me interesaban desde un punto de vista arquitectónico, nada más. Podría decirse que Dios era para mí casi una mala palabra en la boca”...

Tenía veinte años, una vida sexual según su cuerpo lo pidiese y sin desearlo quedó embarazada. No sintió angustia cuando decidió abortar a su hijo. “A los 20 años yo aborté, por comodidad… los estudios, la inmadurez de mi familia, el deseo de disfrutar mi juventud”.

Marie recuerda haberse convencido a sí misma que si era madre con 20 años, para sus padres habría sido como caer al suelo desde las nubes. Tampoco en la Clínica los ‘profesionales’ le aconsejaron alguna otra alternativa que no fuere el aborto… “Lo único que me dijeron fue: «Ya tendrás tiempo después para tener uno de nuevo»”. Muy bien, muy bien, hagámoslo, fue mi respuesta dice Marie… y así dictó la sentencia final para su hijo. 
Una enfermedad que se rebela… y revela

Los cinco años siguientes Marie los vivió incluso con alegría, recuerda, sin sentir culpa ni dolor por su decisión. Lo había enterrado cuidadosamente en lo profundo de su conciencia. Lo descubriría con el tiempo, cuando tras casarse decidió con su esposo tener un hijo. Se sentía emocionalmente “incómoda” Marie las primeras semanas, hasta que tras dos meses y medio de embarazo padeció un aborto espontáneo. “Mi cuerpo trataba de decirme algo, pero yo no era capaz de comprender. Unos meses después volví a quedarme embarazada, pero ocurrió lo mismo, un nuevo aborto involuntario”.

Luego de este nuevo término inesperado Marie comenzó a sufrir períodos de insomnio y en los breves lapsos en que podía conciliar el sueño tenía pesadillas con fuertes sensaciones de culpa y miedos inexplicables. “Finalmente logré entender la fuente de mi malestar: No podía soportar el aborto que yo me hice. ¡Esta es una carga muy pesada de llevar para una mujer joven que quiere convertirse en una madre!”

Comprendió que debía enfrentar lo que vivía y comenzó a participar del programa de acompañamiento para madres en luto de Agapa, una asociación que ofrece este servicio. “Durante un año, necesité un hombro para ayudarme a curar esa herida. Al final del curso, fui mejorando... Pero me faltaba algo esencial que no lograba encontrar”.

Amada por toda la eternidad
 
El año 2012 fallecía el abuelo del esposo de Marie. Tuvieron que ir a la Iglesia y estando allí,  en medio de esa celebración que en un comienzo creyó que sería solo algo social, sus ojos se posaron sobre un Cristo en la cruz. Lo que entonces ocurrió hizo caer en apenas un tenue soplido los arquetipos del laicismo que habían ahogado la vida de Marie. “Me sentí atraída, sentí su cálida acogida. Yo me dije en ese instante: «Aquí, puede estar aquello que estaba buscando...» Dos días después empecé mi catecumenado”.

Los dos años siguientes Marie comenzó a leer y estudiar regularmente la Sagrada Escritura, a disfrutar en misa, compartiendo con su catequista y otros catecúmenos de distintas edades, algo que le sorprendía, que como ella habían pedido ser preparados para el bautismo. Pero principalmente agradecida de las oraciones de su esposo católico que era el más feliz con su conversión.

“Fui bautizada en la Pascua de 2014, a la edad de 28 años. ¡Por fin había encontrado lo que necesitaba para curar mi aborto: el perdón de Dios! Miré este perdón y lo recibí. Le presenté mi carga, me sentí liberada por primera vez en muchos años. Perdonarse a uno misma sigue siendo lo más difícil. Mientras tanto, mi marido comenzó un viaje hacia la confirmación. Juntos nos confirmamos en Pentecostés que siguió a mi bautismo. A pesar de que mi fe no es como una línea recta, nunca podría volver atrás… ¡Es demasiado bueno saberse amada por toda la eternidad!”

14 Jun 2016

No hay nada que rompamos que Dios no pueda recomponer. Lo cual no significa volver el tiempo atrás como en una película, sino regalarnos el camino de la sanación, de Su Amor infinito.

“Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras, y yo escribiré en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las que tú rompiste”. Ex 34, 1b

Creo que con esas palabras Dios llega hasta el fondo de un alma que vivió la experiencia del aborto, para llevar a ese rincón oscuro del corazón esa luz que todo lo sana.

Ya lo leí varias veces y no dejo de emocionarme, asombrarme y sentirme agradecido, porque no hay nada que rompamos que Dios no pueda recomponer. Lo cual no significa volver el tiempo atrás como en una película, sino regalarnos el camino de la sanación, de Su Amor infinito.

Es fácil decir "pongo mi vida en manos de Dios", pero es muy difícil hacerlo realmente. No es fácil confiar en Dios al 100% (al menos para mí), pero que lindo es cuando logramos hacerlo aunque sea un poco... Cuánto amor que regala cuando le abrimos el corazón aunque sea solo un poquito!!

¡Y siempre nos pide algo! ¡Ese Dios omnipotente!, a pesar de que todo lo puede, quiere que hagamos parte del trabajo que Él va a terminar: "... talla dos piedras iguales a las primeras..." Pide trabajo, esfuerzo, confianza, porque Él volverá a hacer Su obra: escribiré las mismas palabras en las tablas que tu rompiste...
Maravilloso!

Gracias una vez más..., por tu disponibilidad y acompañamiento. Como dijo el Señor: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo. Yo había roto "esa tabla", y gracias a Vos y a #Raquel pude atar un lazo de amor con mi bebé.

12 Jun 2016

La Asociación Spei Mater, de ayuda a mujeres en situaciones de embarazos no deseados y con tentación de aborto, impartió un curso de capacitación para participar en el Proyecto Raquel que ofrece apoyo a mujeres que han abortado.

VALENCIA, 11 JUN. (AVAN).- El curso se ha desarrollado durante este viernes y sábado en la sede de Santa Úrsula de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir”, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de la UCV.

Las jornadas estaban dirigidas a personas que deseen participar en el proyecto así como sacerdotes que en el ejercicio de su ministerio encuentran cada vez más personas que han sufrido un aborto provocado.

En la jornada de ayer se trató la dimensión espiritual del Síndrome postaborto y el “Proyecto Raquel” y el sábado se ha abordado el proceso de sanación.

La finalidad del “Proyecto Raquel” es ofrecer a las personas implicadas en un aborto provocado una atención individualizada a través de una red diocesana de sacerdotes, consejeros, psicólogos y psiquiatras. Esta iniciativa se implanta en cada diócesis con la autorización del obispo correspondiente en colaboración con la Comisión Diocesana de Familia y Vida.

“Esta atención individualizada supone acompañarlas en un proceso psicológico y espiritual de sanación y reconciliación con una visión integral de la persona que aúna lo psicológico y los espiritual que está basado en el sacramento de la Reconciliación”, han explicado las mismas fuentes.(AVAN)

 

30 Mayo 2016

LUJAN 25 al 28 de mayo de 2016

En la Casa de los Hermanos Maristas "Villa San José" en Luján se realizó la II Capacitación para la Sanación Post aborto a cargo de Proyecto Raquel España. La misma estuvo dirigida a los Consejeros y Sacerdotes capacitados en el año 2013, en ocasión de la I Capacitación realizada en Pilar, como así también a los nuevos voluntarios y sacerdotes dispuestos a iniciarse en este ministerio, provenientes de las Diócesis donde Grávida ofrece su servicio.

En un clima de alegría y de encuentro profundo, los ciento treinta y cuatro participantes provenientes de 24 Diócesis, entre ellos 25 sacerdotes y 4 religiosas, se consagraron como Acompañantes - Consejeros, Sacerdotes y Psicólogos - para integrar los Equipos del Programa de Sanación, que las Grávidas del país ofrecen en el marco del Area de Atención del Servicio.

La Capacitación estuvo a cargo de María José Mansilla y el Padre Jesús Chavarría, responsables de Spei Mater y de Proyecto Raquel en España y la misma se enmarcó en la Espiritualidad Mariana, que constituye el fundamento de los servicios de Grávida en Argentina y de Spei Mater en España.

El Padre Bernardo Ruiz Moreno y Diana Florez de Castillo, Asesor Nacional y Directora Fundacional de Grávida, desarrollaron "Misericordiae Vultus: Claves y Desafíos" y "La Pedagogía del Encuentro en la Pastoral de la Misericordia", contribuyendo a profundizar la propuesta pastoral de Grávida en el Año Santo de la Misericordia.

La Misa de Apertura que se realizó el día Miércoles en la Capilla San José de la Casa Villa Marista, estuvo presidida por el Nuncio Apostólico, Monseñor Emil Tscherrig, quien se hizo presente portando la bendición especial de Papa Francisco. 

Finalmente el Viernes 27, los 134 participantes se consagraron a la Virgen, en la Eucaristía concelebrada por los sacerdotes participantes en la Basílica Nuestra Señora de Luján.

La organización de la Capacitación estuvo a cargo del Equipo Organizador coordinado por Nora y Marcelo Martín y el Padre Juan Ignacio Ibañez, referentes nacionales del Programa de Sanación, en Grávida.

Para mayores informes: info@ayudapostaborto.org.ar/ Facebook.com/ Ayuda Post Aborto/Gravida Galería de fotos Gracias, Grávida

20 Mayo 2016

«Sean instrumentos de la Misericordia» Papa Francisco

Del 25  al 28 de mayo se realizará en la casa San José, Villa Marista, Luján, Provincia de Buenos Aires, la II capacitación para Proyecto Raquel, programa de sanación y reconciliación post aborto, que llegó a la Argentina de la mano de Grávida, Centro de Asistencia a la Vida Naciente en el año 2013

15 Mar 2016

En Abril del 15 al 17 tendrá lugar el Retiro de la Misericordia "Amigo de pecadores" (Lucas 7,34) donde el Padre Victor Castaño (Diócesis de Toledo) nos enseñará a descubrir la inmensa Misericordia que el Señor derrama sobre cada uno de nosotros , y cómo ser verdaderamente  "Misioneros de la Misericordia". 

Este retiro está especialmente destinado a los colaboradores de Spei Mater, Ángeles, Consejeros de Raquel, formadores de Parroquias por la Vida, y en general los colaboradores de Spei mater, estando también abierto a todo el que esté interesado, por lo que podéis pasar esta información  a todas las personas que consideréis.

El Padre Jesús Chavarría y Mª José Mansilla estarán colaborando en el Retiro.

Los datos son los siguientes

Fechas : Del viernes 15 de Abril por la tarde al Domingo 17 después de comer

Lugar: Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios 

Avda. Reina Victoria, 35. 28430 Alpedrete-Los Negrales.

Tel.: 91 851 21 18 Fax: 91 851 21 18

Cercanías: Línea C8 "Los Negrales"

Bus intercambiador de Moncloa Línea 684

https://maps.google.es/maps?oe=UTF-8&hl=es-es&client=safari&um=1&ie=UTF-8&fb=1&gl=es&entry=s&sa=X&ftid=0xd41747c778e14c7:0x248cdadeb19aaa7&gmm=CgIgAQ%3D%3D

Precio : 100 euros (reserva de  plaza 20 euros)

Forma de inscripción: Email ( info@speimater.com) Teléfono  618 300 383

Forma de pago : La reserva de plaza por  Transferencia bancaria a nombre de Spei Mater ( por favor poner en las observaciones retiro abril y vuestro nombre) . Podéis abonar el resto del curso también por transferencia o al llegar a la casa de ejercicios.

ES43  0075-0615-57-0600243517 a nombre de Spei Mater.   Las plazas son limitadas.

29 Feb 2016

María José Mansilla es la fundadora y actual presidenta de ‘Spei Mater’ en España. Después de varios años dedicada a esta iniciativa y muchos más perteneciendo a otras asociaciones y movimientos provida, tiene una dilatada experiencia en la atención a mujeres con embarazos problemáticos o que han abortado.

¿Qué le ha aportado a usted personalmente esta dedicación a la defensa de la vida?

– Es una vocación y un don muy grande. Frente a todo el pesimismo que nos trae el aborto y la cultura de la muerte, veo cómo Dios actúa en la vida de estas personas, la cambia y cambia a las personas. Y eso es, sencillamente, ver a Dios actuar, palparle con las manos y, personalmente, es una experiencia de fe increíble.

¿Recuerda algún caso que le haya llegado especialmente?

– He visto conversiones impresionantes. Me estremece ver venir a las mujeres con la vida destrozada, tristes, llorando, angustiadas… y cómo, pasado un tiempo, se transforman y vuelven a la vida. Hubo una chica que llegó a decirme: “De todo esto tan horrible, ha salido lo mas bonito de todo, que he vuelto a la casa del Padre;?y de todo este sufrimiento ha salido una gran felicidad. Ahora puedo decir que soy feliz de tener a Dios en mi vida y que la herida que tenía ha sanado”. Esto me llena.

¿Cómo surgió la idea de crear ‘Spei Mater’?

– Nuestra experiencia de trabajar en distintas asociaciones provida nos hizo ver la necesidad de que esta labor se hiciera desde la Iglesia y como Iglesia. Además, necesitábamos poder manifestarnos y actuar como lo que somos, católicos, y no como aconfesionales. Porque el tema de la vida no es solo una batalla social o humanitaria, sino que es también una batalla espiritual.

¿Qué resultados está obteniendo?

– Estamos ya en treinta diócesis, y en las ciudades más grandes hemos tenido que capacitar a más consejeros porque no teníamos suficientes con los iniciales. Es un proceso paulatino, en el que vamos extendiéndonos poco a poco, según se nos va conociendo. Sobre todo, el Proyecto Raquel, que es muy novedoso, está siendo muy bien acogido porque responde a una necesidad que había en las personas que han sufrido un aborto provocado. Después se ven solas y no hay nadie que les dé una respuesta. La única que puede hacerlo es la Iglesia, que tiende la mano de la misericordia.

¿Existe un perfil de las personas que acuden a ustedes?

– No, no hay perfil. Hay personas con 14 años y otras con 80; de un nivel cultural alto y de nivel cultural bajo; de nivel social alto e inmigrantes… Desgraciadamente, el aborto llega a todas las capas sociales. Igualmente, atendemos a gente sin fe y a católicos que pertenecen a movimientos. Además, la motivación también es distinta. Acuden personas con dificultades económica, pero también por un tema de aborto eugenésico porque le han detectado algún problema; o jóvenes que no quiere ‘arruinarse’ la vida. El perfil es muy variado.

16 Ene 2016

Breve vídeo
Sola, asustada, y con un hijo pequeño, Esperanza Puente se sometió a un aborto, pensando que era la única salida para ella. 

En la Iglesia encontró acogida, misericordia, y reconciliación con su hijo perdido, consigo misma, con quienes no la dieron más opción que el aborto, y con Dios. Con su ayuda superó el trauma postaborto. 

Hoy trabaja activamente ayudando a las mujeres embarazadas a abrazar el don de su maternidad, a acoger y acompañar en su dolor a las que se han sometido a un aborto voluntario, y a prevenirlo. 

Ha contado su testimonio en congresos nacionales e internacionales, en colegios, institutos y universidades, en foros médicos e incluso en la ONU.

Abortó abandonada, sin apoyos y mal informada
Esperanza Puente se encontraba sola, abandonada de su pareja y sin el apoyo de su familia para acoger la vida que empezaba a abrirse paso en ella. Tampoco encontró información veraz de lo que era el aborto. 

El miedo, la ausencia de alternativas, y la rapidez con que la ofrecieron el aborto, la empujaron a ello: “Me ofrecieron el aborto en 24 horas. En una situación de miedo, como yo me encontraba, no es el momento para tomar una decisión de ese calibre”.

Esperanza reconoce que, en la mayoría de los casos, el aborto no es algo querido libremente por la mujer, sino una imposición a la que se le empuja con toda la presión social y cultural, empezando muchas veces por la propia familia: “No es una decisión libre porque está muy condicionada; siempre hay un condicionamiento por el que la mujer se ve abocada al aborto. Prevalece mucho la presión, no sólo social sino familiar, especialmente del entorno”.

Los problemas no desaparecieron, sino que aumentaron: depresión, angustia, ansiedad, inestabilidad emocional, autodesprecio.

Esperanza habla del sufrimiento que le siguió al aborto: “En mi caso tuve problemas desde que se me realizó el aborto. Tuve problemas psicológicos con depresión, con angustia, con ansiedad, mi estado de ánimo era una montaña rusa… Mi vida cambió en negativo.”

Junto con un cuadro depresivo Esperanza comenzó a autodespreciarse y a lesionarse: “Hay muchas maneras de autolesionarse la mujer después de un aborto provocado, desde somatizar enfermedades que no tienes hasta 'me apetece un vaso de agua y no me lo bebo'. De un extremo a otro se pueden meter cualquier tipo de autolesiones; cada mujer es un mundo. Lo que sí es cierto es que después de un aborto hay muchas maneras de autolesionarse. Yo tardé un año en pedir ayuda”.

Ocultamiento de la verdad del aborto
La realidad es que a Esperanza, como a tantísimas otras mujeres en situación de aborto, no sólo no se las informa con veracidad de lo que esta práctica es, ni de sus profundas consecuencias, sino que se las oculta explícitamente la verdad del aborto: “No sólo no se informa sino que, a día de hoy, que hay tantos adelantos y no sólo estudios que demuestran que existe el síndrome post-aborto, aún hay profesionales de la psicología y la psiquiatría que aseguran que no pasa nada, que se olvida”.

Negación ante un hecho traumático
Pero como testimonia Esperanza, “la realidad es muy distinta. No es un hecho como el que va a sacarse una muela. Es un hecho traumático, violento, contrario a la mujer, a su esencia como ser humano. Tiene consecuencias sí o sí. Hay mujeres que tardan más, que entran en un proceso de negación que puede durar años y que aparentemente puedan vivir como si no hubiera pasado nada. Eso no les garantiza que en cualquier momento de su existencia puedan sufrir el trauma post-aborto. De hecho, yo me estoy encontrando mujeres que han abortado hace 15 ó 20 años y que han vivido como si no hubiera pasado nada, pero luego el nacimiento de un nieto, todo lo que tiene que ver con bebés, puede romper con ese silencio de conciencia y saltar con toda su virulencia”.

Ansiedad, depresión, mayor soledad, la herida interior
Las consecuencias psíquicas, emocionales y espirituales aparecieron en seguida. Esperanza empezó a pedir ayuda: “Tuve que pedir ayuda psiquiátrica y mi diagnóstico fue crisis de ansiedad aguda en grado máximo. Y como las mujeres estamos condenadas al silencio y a la soledad después de un aborto, nos cuesta mucho hablar de ello e incluso contarlo a los profesionales que nos pueden ayudar. Yo tardé 8 meses en contarle al psiquiatra que había abortado y una vez que lo conté la terapia cambió”.

Sanar la herida del alma
Esperanza pudo superar el síndrome post-borto entrando en un proceso de sanación interior: “El síndrome post-aborto lo superé, que es la herida humana. La herida espiritual también porque a fin de cuentas es un hecho tan traumático, que afecta tanto a la mujer en lo más profundo de su existencia, al final la herida espiritual hay que curarla”.

Para Esperanza, la fe es ha sido una gran ayuda para superar las gravísimas consecuencias del aborto. La herida del alma la tiene toda mujer que se ha sometido al aborto, y esto es así -como dice Esperanza-, “tanto si tienes fe como si no la tienes”. “Las mujeres que no tienen fe también tienen herida espiritual porque no somos seres vivientes que pululan por la vida, somos algo más. En el caso de las mujeres que tienen fe es un poquito más fácil porque tienes la esperanza del perdón”.

Esperanza acudió a la Iglesia y allí encontró la ayuda espiritual que necesitaba: “Más tarde encontré el camino a Dios, y experimenté el perdón de Jesucristo. Así me curé de las dos heridas que provoca el aborto: la humana y la espiritual".

El duelo por el hijo que murió
Junto a la sanación del alma está el duelo por el niño que murió. “Superar el duelo por esa pérdida para nosotras, las mujeres que hemos sufrido un aborto, es un poquito más complicado porque no lo hemos visto, no lo hemos tocado, no lo hemos personalizado pero sí tenemos la certeza absoluta de que ha existido. Y el duelo a veces se atasca un poco más”. 

No superar el duelo, y que este se atasque, forma parte de la autolesión. Como ha vivido Esperanza: “De alguna manera tengo que tener algo que me haga daño, que me duela… Durante muchos años de haber superado el síndrome post-aborto, el duelo lo tenía perfectamente atascado. Un profesional en un congreso me dijo: “Tú el duelo no lo has pasado. Pues hay que pasarlo porque eso es un dolor que está ahí interno, que duele y que hay que curarlo”. Que he perdido un hijo, o que tengo un hijo muerto, eso nunca se olvida”

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